Leer... Antes de morder


Los sabores, los aromas, los colores, las texturas atrapan. Cautivan y generan sensaciones insustituibles, únicas y originales. Están allí en el mundo, disponibles para nuestro encuentro, y sin embargo no hay chance de que nos alcancen a todos por igual.

A través de los años cada vez se presenta con más fuerza para mí la idea de que la realidad tiene la forma y la estructura de las palabras. Nos rodean paisajes de signos y símbolos que a través de una coherencia (o incoherencia) interna conforman un idioma. A veces somos iliteratos ante la vida y vagamos por el mundo sin aprender a leer el sentido intrínseco de las cosas. Saltamos y salteamos. Hablamos sin decir y nos llenamos de palabras sin comunicar.

Qué pasaría si entendiéramos que en cada paso que damos establecemos un diálogo con el universo, y que en cada caricia que regalamos hablamos con los sentimientos… ¿Hablaríamos más lento? ¿Amaríamos sin prisa? ¿Sentiríamos sin pausa?

La vida es un manjar demasiado único como para terminarlo en un instante, de un bocado. Detengámonos!!! Leamos los mensajes, comprendamos el sentido, interpretemos los símbolos, rastreemos lo invisible. Hay que “leer antes de morder”. Leer el detalle, saborear hasta el infinito, degustar con deseo, comer con hambre. Llenarse de contenido para poder entregarse. Alimentar con aire para no apagar el fuego.

Sumémonos a la aventura de descubrir lo que no existe y darle forma a lo imaginario.